Vamos con la historia.
Creo que no te descubro América si te digo que en el siglo XVIII, el ron era el rey del Caribe.

No nació como una bebida elegante, sino como una forma práctica de aprovechar las melazas que sobraban de las plantaciones de caña de azúcar. Lo fermentaban, lo destilaban y listo: una bebida fuerte, barata y perfecta para comerciar. Lo llamaban Kill-Devil porque, seamos sinceros, tenía una patada que no te dejaba indiferente.
Pero el ron no se quedó en las islas. Se convirtió en la pieza clave del comercio triangular, un sistema que movía productos entre Europa, África y América. En Europa cargaban mercancías que intercambiaban en África por esclavos. Las personas esclavizadas eran trasladadas por la fuerza al Caribe para trabajar en las plantaciones, y de ahí salían dos productos estrella: el azúcar y el ron. Todo muy rentable para unos pocos, pero con un costo humano enorme.
El ron en América y entre piratas
Mientras tanto, en América del Norte el ron era la bebida favorita, incluso más que el whisky en esa época. En ciudades como Boston, las destilerías no daban abasto y la gente lo bebía como si no hubiera un mañana: una parte importante del mercado de bebidas de la época.
Y luego estaban los piratas. Aunque no era su única bebida (el brandy también estaba por ahí), el ron se ganó su lugar en cada barco pirata del Caribe. No por glamour, sino porque era fácil de conseguir, de almacenar y de beber (si tenías estómago).
El grog naval se relaciona con la orden de Edward Vernon de 1740 de diluir la ración de ron con agua. No nació como un cóctel de piratas, y la historia posterior de los cítricos y el escorbuto no debe reducirse a una receta única.
Más que una bebida
El ron no solo es historia, es testigo de ella. Detrás de cada barrica hay historias de explotación, comercio y supervivencia. Lo que empezó como un subproducto de la caña de azúcar terminó siendo un símbolo del Caribe y un reflejo de una época donde todo giraba en torno a lo que se podía producir, vender y controlar.
Hoy lo disfrutamos en cócteles, pero no está de más recordar que, en este caso, el ron es tan dulce como amargo…
Fuentes para ampliar
Sigue leyendo
- Estilos de ron: por qué español, inglés y francés se quedan cortos
- Cómo llegó la destilación a América: caña, agave e intercambios
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