Estos días me ha sorprendido cuánta gente utiliza la palabra alcohol como si describiese siempre el mismo producto. Para las bebidas, esa confusión puede ser peligrosa.
Etanol
Es el alcohol presente en las bebidas alcohólicas. Que sea el utilizado en ellas no significa que esté libre de riesgos: la cantidad y las condiciones de consumo importan.
Además, un producto técnico que contenga etanol no se convierte por eso en una bebida apta para consumir.
Metanol
Es un alcohol tóxico utilizado en distintos contextos industriales. La ingestión puede causar daños graves, incluidos problemas de visión, y requiere atención médica urgente.
Su presencia en una bebida no se puede descartar por el olor, la apariencia o una prueba casera. Tampoco basta un relato simplificado de «quitar cabezas y colas» para certificar la seguridad de un destilado.
El control necesita un proceso adecuado y los análisis que correspondan.
Isopropanol
El alcohol isopropílico se utiliza en productos de limpieza y desinfección. No es un sustituto del alcohol de bebidas y no debe ingerirse.
No necesita «desnaturalizarse» para ser inadecuado como bebida: ya es una sustancia diferente.
Alcohol desnaturalizado
Un alcohol destinado a usos técnicos puede llevar sustancias añadidas para impedir su uso como bebida. El gusto u olor desagradable no es una prueba de detección fiable para todos los productos.
La información de uso y la procedencia importan más que la semejanza visual con agua o aguardiente.
La regla práctica
No bebas cosméticos, desinfectantes, combustibles ni otros productos técnicos. Si se ha ingerido uno o sospechas una intoxicación, busca ayuda médica urgente y conserva el envase para informar al personal sanitario.
CDC: toxicidad del metanol y Poison Control: alcohol isopropílico.
Sigue leyendo
Si quieres seguir aprendiendo conmigo, puedes suscribirte a la newsletter.



