Shochu Kensho
Probamos el Shochu Kensho, un destilado japones suave y versatil.
El shochu es un destilado japonés poco conocido fuera del mercado doméstico, aunque en Japón, lleva años superando en ventas al sake. Si hacemos una analogía y aceptamos que el whisky es una cerveza destilada, podemos decir que el shochu es un sake destilado. Esto es una simplificación de ambos mundos llevada al extremo, pero es para ver por dónde vamos.
Sobre el Shochu de Kensho
En este caso, hablamos de kasutori honkaku shochu y aunque, suene complicado, te lo traduzco a continuación:
Kasutori significa que proviene del sakekasu, que es el residuo que queda tras la elaboración del sake. Significa que se ha destilado a partir del arroz que contiene las lías o levaduras tras el proceso de fermentación y contienen cerca de un 10% de alcohol
El término honkaku significa tradicional/original/genuino/auténtico y hace referencia a un shochu que se ha destilado una sola vez. También podría haber sido kuroi, que este es de doble destilación, pero, a mi modo de verlo, no es tan interesante desde el punto de vista organoléptico.
Así pues, tenemos un shochu de estilo tradicional, que se ha elaborado partiendo de los restos de la producción del sake. Como decía al principio: kasutori honkaku shochu.
Lo que más me gusta de este estilo de shochu es que es raro encontrarlo incluso en Japón. Durante muchos años se consideró de mala calidad, siendo el kuroi el preferido por estar más refinado. A parte, en todos los otros estilos se suelen añadir otros componentes al shochu como boniato u otros cereales, que representan la mayoría de los productos disponibles en el mercado. Pero aquí ya nos vamos del tema...
Detalles de embotellado de Shochu Kensho
- Estilo: Kasutori honkaku shochu
- Botella: Transparente de 700ml
- Grado alcohólico: 30% ABV
- País de origen: España (Delta del Ebro)
Las valoraciones y notas de cata son exclusivamente de cultura del alcohol. No se han tenido en cuenta las notas que se hayan podido facilitar o que existan en otros sitios. Por tanto, si sobra o falta algo de la «versión oficial» es más que normal.


